-Siempre me gustó caminar, creo que de eso se trata la práctica, de avanzar, de mantenerse firme y constante, de atravesar obstáculos. Esto me recuerda cuando hace algunos años, caminando con mi padre por las calles de Vancouver, nos encontramos con un hombre en silla de ruedas.

– Monje, tiene que despertar – Me dijo el hombre.

– Buenos días, ¿cómo está usted? – Lo saludé.

– Monje, tiene que despertar – repitió enfadado -. Yo fui un buddhista practicante por 20 años y vea lo que me sucedió. Tuve un accidente cerebro vascular y el Buddha no estuvo ahí para protegerme.

– Entiendo que es difícil, pero siempre que atravesamos un obstáculo nos volvemos más fuerte y podemos vernos a nosotros mismos con mayor claridad.

Cuando uno está sano, piensa que la práctica está bien encaminada, pero lamentablemente, recién cuando uno está enfermo o muriendo se da cuenta de la verdadera magnitud de la misma.

– ¡Como puede ser si yo he sido tan practicante!-. Remarcó.

Justamente si el señor hubiese tenido un entendimiento correcto de la práctica ya podría haber trascendido ese obstáculo kármico y haber sorteado esa dificultad en su camino. Esas son pruebas que pueden sucederle a cualquiera, aunque entiendo que a nadie le guste estar enfermo.

-Cuando enfermé me di cuenta de que el buddhismo no servía, que estaba equivocado. Que tenía que buscar en otro lugar-. Continuó.

Buddha nunca dijo «ustedes crean en mí y yo los salvaré», su premisa fue otra. El simplemente nos dio un método para llegar a la iluminación, su única promesa fue que si seguíamos su práctica llegaríamos a la buddhidad exactamente como él. La práctica no nos asegura que no tendremos enfermedades, en ningún texto prometió que si uno toma refugio no va a tener un ACV.

Es difícil asumir responsabilidad, por eso el subconsciente tiene la necesidad de creer que algo le ayuda desde afuera, por eso pensamos que hay algún personaje moviendo los hilos, pero no es así, todas las enseñanzas dependen de la práctica de uno mismo y de nadie más. El esperar que otro lo ayude le impide tratar el ego de raíz.

– ¿Usted se queja cuando obtiene una recompensa?- Pregunté.

– No, ¿porqué habría de hacerlo? Seguramente la merezca. – Contestó.

– Exactamente, nunca he conocido a nadie que me que diga lo contrario. Usualmente los humanos nos quejamos cuando no conseguimos lo que queremos, cuando no cumplimos con nuestras expectativas. ¿Pero sabe usted quién es el responsable de tener o no tener? Uno mismo. La visión correcta es tomar las cosas tal como son, sin echar culpas, asumiendo responsabilidad total.

– Hace unos meses estoy yendo a una pequeña iglesia aquí cerca por Douglas Park pero tampoco encontré resultados, quizás debo probar en otro sitio. – Afirmó.

– ¡Ese es el error! No es la primera vez que escucho eso, que alguien cambia de una religión a otra, sin cambiar nada.

– ¿Por qué Monje? -.

– Porque el error es ese, ver a las religiones o filosofías como supermercados.

– ¡¿Cómo supermercados?!- Exclamó-

– Sí, cambiar de personaje sin cambiar el paradigma de pensamiento, su filosofía. Si usted busca que una figura lo proteja, sea cual sea, cuando no encuentre protección va a cambiar de figura, como si fuese un supermercado. Si este supermercado no tiene lo que busco voy a buscarlo a otro. Ver a las religiones o filosofías como supermercados es un error porque aunque caminemos por todas ellas le aseguro que no encontraremos lo que buscamos.

Creo que de eso se trata la práctica, de avanzar, de mantenerse firme y constante, de atravesar obstáculos sin exigir nada a nadie, asumiendo responsabilidad total por los hechos realizados en ésta o en otra vida. Caía el sol en la costa pacífica de Canadá mientras caminaba con mi padre de regreso a casa.


¡Namo Fo!

¡Qué todos desarrollen Compaduría! (Compasión + Sabiduría)
May all beings develop Compasdom! (Compassion + Wisdom)
願一切眾生 悲智雙運!

Links de Bodhiyāna:

TEMHA: Taller para la mejora del hábitat