Aunque es una técnica milenaria, los tonos naturales con partes de plantas, esta de moda. De ahí que el jugo de la remolacha, aporta esa tonalidad rojiza bermellón, el de zanahoria, radiante naranja, o el de arándano, un color azulado y las verdes espinacas… con su diversa intensidad. Acaparan interés y dan valor agregado a prendas, en particular, las que no son sintéticas.
En la Argentina, es tradicional, su empleo en las culturas originarias y en quienes realizan moda-arte.
Luciana Marrone, es argentina, diseñadora industrial, autora de los libros, «Colores de la Tierra» y «Tintes Naturales al alcance de nuestras manos»se puede leer, por ejemplo, que la cochinilla, es un parásito de los cactus, empleado para lograr, fucsia, bordó, rosa, negro y otros. Recuperar métodos tradicionales, genera, fuentes de trabajo y el uso responsable de la flora nativa. Mucho para aprender…

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